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martes, 10 de mayo de 2011

Copago y riesgo moral

Artículo sobre el copago en El País de Jaume Puig-Junoy y Marisol Rodríguez. Muy buena síntesis de los riesgos del copago sobre los más enfermos y los más pobres. Para evitar los riesgos el copago debe tener "límites", aplicarse en función de la renta y en función de la efectividad del tratamiento.

Es bastante evidente la necesidad de reformar uno de los copagos existentes: el de los fármacos. Seguir pagando una parte del coste de los fármacos en función de la situación laboral es una contradicción. Los fármacos se pagan como si el modelo fuera de "seguridad social" y la asistencia se presta como "sistema nacional de salud". Además, muchos "trabajadores activos" tienen un salario inferior al de bastantes "pensionistas".

El resto de los copagos sugeridos en el artículo plantean como mínimo dos problemas: ¿cómo se aplican? ¿hay que empezar por el copago?

¿Cómo se aplican?, se refiere al coste de definir los criterios y hacer efectivo el copago. ¿Hay que empenzar por el copago? se refiere a la respuesta a una preguntas clave que puede planterase el ciudadano sobre las prioridades: ¿hay que hablar de copago antes de hablar de productividad y absentismo, por ejemplo?

Y un tema muy difícil de resolver: el riesgo moral. Es difícil cambiar comportamientos cuando los actos están desvinculados de las consecuencias: los ciudadanos de este país van al médico muchas más veces que los ciudadanos de los paises de la OCDE (6.6 visitas por persona año en la OCDE y 8.1 en España). Pero este es un tema para otro apunte.

domingo, 1 de mayo de 2011

Cenando con un economista

En las cenas con amigos a veces hay más discusión que debate. Hace pocos días coincidí con un amigo economista y, excepcionalmente, hubo más debate que discusión. Era inevitable hablar de sanidad y de los recortes. Ambos coincidíamos en el hecho de que la crisis económica es real: casi 5 millones de parados y el paro afecta al 45% de los jóvenes. Por lo tanto, nadie puede sentirse al margen de las soluciones (aunque no sea el causante del problema).

El economista me pregunta sobre las inversiones en sanidad. Y debo reconocer que hasta 2010 las inversiones han sido siempre muy importantes: el presupuesto sanitario catalán ha pasado de 6440 millones de euros (2004) a 9547 (2010). El año pasado, en plena crisis, el presupuesto creció un 4.9%. El economista no lo entiende: crecimiento significativo del presupuesto en plena crisis! “Debe haber aumentado mucho la productividad” (sonríe discretamente). La sospecha tiene poco fundamente (puede consultarse “Salut en xifres”): durante el período 2006-2008 las visitas a atención primaria han pasado de 6,6 visitas/habitante/año a 6,8 visitas/habitante/año, las urgencias hospitalarias han disminuido y los ingresos hospitalarios se han mantenido sin cambios significativos.

El economista se escandaliza ante el descenso de la productividad del sistema sanitario. No tengo argumentos en contra. Un médico amigo mío dijo, en una circunstancia parecidas, que la calidad había aumentado mucho. El economista escéptico sonríe y dice que el argumento “no cuela”. El Barómetro sanitario 2010 pone de manifiesto que la satisfacción de los ciudadanos respecto al sistema sanitario se mantiene casi inalterable (buena) desde el 2005: alrededor del 50% de la población cree que el sistema sanitario funciona bien pero necesita cambios (pero disminuye el porcentaje de encuestados que manifiesta que necesita cambios fundamentales: del 25,3 al 21,6 en el último año). Cuesta sostener el argumento de que las inversiones se han dedicado a mejorar la calidad en plena crisis y más cuando la percepción de la ciudadanía respecto a la calidad del sistema sanitario es suficientemente buena, y esta percepción se mantiene estable desde hace años.

En fin, todo sea por mejorar el “clima laboral” de un sector tan importante como el sanitario, me dice el economista, en un tono del que te tiene entre las cuerdas (dialécticas). Todo puede mirarse desde ángulos muy distintos, pero si no referimos al absentismo laboral en relación al “clima” hay algunos datos sorprendentes. El absentismo laboral en el sector sanitario es muy elevado: 12%. Estos datos son de Osakidetza y se refieren a 2005 (es decir, antes de la crisis). En plena crisis, el absentismo se mantiene, con una media de ausencias de 18 días año por trabajador en el sistema sanitario madrileño. En la Región de Murcia, el absentismo laboral en el sector sanitario se situaba en el 7,52% de los profesionales (2010) mientras que en la población laboral general era del 2,1%.

Salvador Cardús, en un interesante artículo (“La revolta conservadora”) que publica hoy el periódico Ara, sugiere que los recortes no se refieren a amputación sino a adelgazamiento. El mismo autor, en otro artículo reciente, ponía de manifiesto la tendencia a “cargar las culpas en los demás”. Nadie quiere recortes en temas esenciales del estado del bienestar. Es cierto que la sanidad y los sanitarios no se encuentran en el origen de la crisis actual. Pero no es menos cierto que quizás hemos estirado más el brazo que la manga y que, al margen de resistirse a recortes más o menos acertados, hay algunos aspectos de mejora que conciernen directamente a los profesionales, como por ejemplo la mejora de productividad y la reducción del absentismo (o simplemente, la productividad).

domingo, 17 de abril de 2011

Más Krugman

En el post anterior utilcé una referencia a Krugman. Quisiera completarla con algunas citas.
El título es significativo. Deberíamos asumir que, quizás, por primera vez, iremos a menos (o por lo menos no iremos a más). Dos palabras clave: productividad y ahorro.

La productividad no lo es todo, pero a largo plazo lo es casi todo. La capacidad de un país para mejorar el nivel de vida a lo largo del tiempo depende casi por entero de su capacidad para aumentar su producción por trabajador (p. 23)


El problema de la sanidad es simple (sosteiene Krugman): se ha vuelto increiblemente onerosa (p. 84)... el sistema no hace ningún tipo de intercambio entre los beneficios médicos y la pérdida económica... el tratamiento siempre se empuja a la "parte plana de la curva" ... mayores gastos no conllevan mayor beneficio médico...tendencia a empujar el tratamiento hasta sus límites, independientemente del coste (p. 85).

...¿cómo podemos crear un conjunto de instituciones que realmente puedan decir que no? (p. 88)...La realidad económica exige que otorguemos un precio a la vida humana y a la salud, pero ésa es una realidad que preferimos no admitir y nuestra resistencia a enfrentarnos a esa opción explica por qué se han disprado los costes (p. 93)

Y, fialmente, una de las claves del problema: USA en su conjunto está ahorrando mucho menos de lo que solía (p., 98)

Quizás debemos aprender a poner límites. Pero, atendiendo también a Krugman, debemos ser conscientes que cuando se generan desigualdades los poderes públicos tienen pocas capacidades para reducirlas (por lo menos para reducir las desigualdades rápidamente). El incremento de la desiguladad es muy difícil de corregir (p. 38) Éste es un sólido argumento para velar por la preservación de los beneficios del estado del bienestar: los grupos que se descabalgan tienen muchas dificultades para volver a subir al tren.

Más productividad y más ahorro pueden ser buenas herramientas.
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lunes, 3 de enero de 2011

Va en serio

Los problemas económicos del sistema sanitario público son serios. Estas son las declaraciones del nuevo Consejero de Economía de Cataluña, Prof. Andreu Mas-Colell. Un parte del déficit se explica por el gasto sanitario (excesivo). En cualquier caso las medidas para corregir esta situación deben  tomarse de immediato y no puede esperarse a cambios de actitud con impacto dudoso a medio plazo.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Productividad

Una conversación con una colega que trabaja en uno de los hospitales más grandes del país me ha hecho pensar. Desde hace tiempo llevo sosteniendo que la productividad de los médicos (me refiero concretamente a los médicos que trabajan en hospitales) es baja. Por lo tanto, me cuesta hablar de "sobrecarga asistencial". Lo que si que acepto es que los médicos cuando trabajan lo hace intensamente y, muy especialmente, que el peso de la actividad asistencial está repartido muy irregularmente (de manera que unos llevan mucho, mucho, más "peso" que otros). También me parece razonable sostener que en hospitales medianos o pequeños la distribución irregular de las cargas de trabajo no es tan llamativa como en los hospitales grandes.

Como decía, la colega me sugiere que en pocos años la presión asistencial se ha acentuado y que mi discurso no es del todo cierto. Naturalmente no creo que toda la productividad deba centrarse en actividad asistencial, ni mucho menos: aquí rápidamente algunos introducirían "docencia" e "investigación" pero creo que la "docencia" atrae a pocos y la "investigación" (la de verdad) solo debería ser para una minoría (es curioso que al hacer referencia a otros elementos de la productividad pocos hablen de continuidad asistencial, de actividades grupales con pacientes, de formación continuada evaluable...)

Volviedo al la productividad, en la Memoria 2009 del CatSalut hay un par de datos llamativos (referidos al período 2003-2009): la actividad hospitalaria (altas) ha descendido un 11% y las plantillas de los hospitales han aumentado un 25% (pág. 31).

Me parece que hay que seguir dándole vueltas al tema de la productividad.
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lunes, 20 de septiembre de 2010

Sostenibilidad financiera

Antares Consulting ha hecho público un interesante documento en el que define diez estrategias para superar la crisis: Sostenibilidad financiera del sistema sanitario.

El punto de partida es la crítica a las soluciones gubernamentales que únicamente se basan en el “recorte” (fármacos, sueldos…) y no en la “reforma” en profundidad del sistema sanitario. Las soluciones no deben ser inespefícas, sugiere el informe de Antares. Muy al contrario, las soluciones deben relacionarse directamente con las causas del incremento del gasto. Los autores del estudio identifican cuatro grandes causas:


  1. Incremento del gasto relacionado con las tecnologías médicas médicas [TM] (las TM pueden explicar entre un 33 y un 50% del gasto sanitario).
  2. Incremento de la inflación sanitaria.
  3. Incremento de la utilización de servicios.
  4. Ineficiencias del sistema

Está claro que la primera medida propuesta se relaciona con la racionalización de las tecnologías médicas. Las nuevas indicaciones (con una eficacia a veces basadas en pruebas poco concluyentes) amplía la población potencialmente beneficiaria y muchas veces es más adictiva que sustitutiva. No veo resistencias formales a este proceso (aunque seguramente en la práctica puede ser más difícil de implementar de lo que parece, tanto por la presión de la industria como por la fuente de incremento del ego que representa “ser el primero en…”).

El segundo grupo de propuestas es más difícil de asumir. Racionalizar el co-pago de los fármacos no parece imposible (es decir, no parece imposible eliminar uno de los últimos vestigios del sistema de seguridad social que diferencia a los que trabajan de los que no, sin tener en cuenta la renta). Pero “aumentar la productividad” es otro tema. Puede hacerse de dos maneras:

  • Hacer más con los mismos (trabajar más horas).
  • Hacer lo mismo con menos (es decir, reducir personal).
Aunque los retos del futuro nos llevarán inexorablemente a ” hacer más con menos”. Este es uno de los núcleos duros del problema. Y el informe lo explica ampliamente.

Las soluciones para reducir la utilización de servicios quizás minimizan un poco el uso intensivo de TIC’s. Aunque hablan de las TIC’s en las soluciones relacionadas con la cuarta causa, quizás habría que insistir en un concepto básico: “el objetivo es reducir visitas (presenciales) y aumentar los contactos (virtuales)”.

Finalmente la respuesta a las ineficiencias del sistema pasa por la concentración de servicios, la reordenación del terciarismo, las intervenciones para mejorar la seguridad clínica y las TIC’s. Pero el elemento clave es la concentración de servicios, no sólo de los servicios “centrales” sino de todos los servicios clínicos que no sean “generales”. El número de actos y la distancia al centro de referencia nos indicaran el camino a seguir en la línea de la concentración. La concentración de servicios clínicos (por ejemplo, el servicio de urgencias o las endoscopias) tiene un impacto inmediato sobre la organización del conjunto del hospital. La atención urgente, por poner un ejemplo, no se debe ofrecer en su totalidad necesariamente en el mismo sitio. Algún servicio de urgencias puede cerrar a las 22 h. (por lo menos parcialmente) y, a partir de esa hora, la atención urgente puede asumirse en otro centro. Las necesidades de médicos de guardia (y la composición de los equipos asistenciales en hospitales medios y pequeños) cambian significativamente bajo el paraguas de la concentración. Algunos servicios especializados no tienen sentido si no es desde la perspectiva territorial (que es otra manera de concentrar). Además, con este tipo de acciones no se recorta la oferta (la atención urgente o la atención especializada) simplemente se redirigen los flujos.

No es fácil, pero algunos escollos como la productividad o la concentración no deben rodearse, es preciso hacerles frente directamente y con decisión.

El “recorte” duele e irrita y, además, resuelve poco (o casi nada a largo plazo). La reforma puede ser dolorosa, pero seguramente es la única posibilidad de supervivencia a medio y largo plazo.

viernes, 13 de agosto de 2010

equidad y eficiencia, ¿es una combinación posible?

Se avecinan cambios en el sistema sanitario británico (por lo menos en el inglés y galés). The New York Times se hace eco de estos cambios como consustanciales al sistema sanitario "socializado" de Gran Bretaña dado que siempre está en un "estado perpétuo de cambio".

El documento que propone estos cambios se titula "Equity and Excellence: Liberating the NHS".

Puntos clave del documento:

  • El paciente es el centro de cualquier decisión (por lo tanto debe tener información para poder decidir).
  • El éxito ddebe medirse por los resultados no por la calidad de la organización o del proceso asistencial.
  • Más capacidad dedecisión (y por lo tanto más responsabilidad) para los profesionales de primera línea (descentralización).
Para conseguir estos objetivos el gobierno plantea el proceso de cambio más radical del NHS desde su fundación. Se pretende, entre otros objetivos:
  • reducir la burocracia en un 45%,
  • el NHS se reorganizará para acercar las decisiones a la primera línea asistencial (= menos control top-dpwn) y disminuirá el número de "capas administrativas".
  • los 150 Primary Care Trust desapareceran,
  • el 80% del presupuesto pasará a ser gestionado por los médicos de atención primaria (que "comprarán" los servicios especializados que necesiten),
  • se establecerán mecanismos de seguimiento de los resultados,
  • habrá incentivos económicos en función de los resultados,
  • se pretende la integración y el trabajo conjunto del NHS, el trabajo social y la salud pública
  • Diversidad de proveedores y se hace un émfasis especial al papel del "tercer sector"...
En definitiva, el cambio quiere potenciar el partnership entre clínicos y pacientes.

La atención centrada en el paciente no es sólo una declaración de intenciones, sino que el documento concreta algunos componentes importantes de este cambio en el modelo de atención:

  • Servicios de soporte on-line.
  • Considerar la información generada por el propio paciente.
  • Ofrecer información relevante que permita analizar la rendición de cuentas.
  • Garantizar que el paciente controle la información de su historia clínica.
La información relevante debe incluir datos sobre:

  • Seguridad: infección nosocomial, mortalidad evitable...
  • Efectividad: supervivencia al año o a los cinco años (en el caso del cáncer), reingresos...
  • Experiencia: número dde procedimientos realizados, tiempos de espera (medio y máximo), intervenciones anuladas, opiniones de los pacientes...
Dado que los servicios se encargarán a consorcios locales de médicos de família, la responsabilidad de estos profesionales no será tanto la de gatekeeper como la de orientar al paciente en la navegación a través del sistema (es lo que he llamado "función de GPS" en lugar de "función de gatekeeper").

El nuevo mantra es el siguiente:

Quality, Innovation, Productivity and Prevention (QIPP)

Sin circunloquios se habla claramente del compromiso para mantener la calidad, pero con la imperiosa necesidad de contener el gasto:

  • Hay que reducir el déficit y, por lo tanto, es preciso tomar medidas que incrementen la productividad y la eficiencia.
  • La mejora de la calidad deberá hacerse a través de la implantación de buenas prácticas y de incrementos de productividad.
Naturalmente no todo el mundo está contento. El BMJ ya publicaba el 28 de julio las posiciones más críticas a la propuesta gubernamental: More brickbats than bouquets? BMJ.2010; 341: c3977. Pero esto es el tema del próximo apunte.
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martes, 22 de junio de 2010

La crisis y el sector sanitario

He asistido a una conferencia del Prof. Albert Serra impartida en ESADE titulada "Crisis, Bienestar Social y Salud". Estas son algunas de las notas (y algunos de mis comentarios) referentes a la conferencia (por lo tanto es lo que yo entendí, no necesariamente lo que dijo el orador).
  • La crisis del estado del bienestar no es nueva (algunos sugieren que empieza en 1975) pero en los últimos años todo parece que se ha acelerado extraordinariamente.
  • El desarrollo del estado del bienestar en los países occidentales nos ha hecho menos competitivos. Los costes aumentan hasta un 30% respecto a otras economías que no tienen en consideración el bienestar. La única manera de compensar esta situación es aumentando la productividad e innovando.
  • Uno de los elementos (entre otros) que explican la crisis en el sector del bienestar social (y sanitario) es el crecimiento de la oferta de una manera espontánea, tanto en lo que se refiere a la cantidad de prestaciones como en la introducción de innovaciones.
  • En las crisis profundas (como la actual) ningún sector puede mantenerse al margen alegando excepcionalidades propias.
  • La presión fiscal en el estado español es baja y se parece más a la americana que a los países europeos (y está muy lejos de los países nórdicos). Es un poco contradictorio querer servicios de calidad (equiparable a los países con más presión fiscal) pero con una presión fiscal muy baja. La diferencia en la presión fiscal es, aproximadamente, un 8% menor que en la mayoría de países de la UE (y el 15% menor que en Suecia o Dinamarca, por ejemplo).
  • Cuando hay que hacer ajustes profundos es preciso actuar sobre sectores de gran volumen (educación, sanidad...)
  • Hay que reordenar la oferta (no se puede decir que sí a todo) y segmentar el mercado. Una parte del origen de la oferta se produce en la propia organización sanitaria (y se hace de una manera no ordenada y sin establecer prioridades, de manera que se crean expectativas que acaban en "listas de espera").
  • El sistema sanitario ha crecido mucho en los últimos años. El presupuesto sanitario catalán se ha doblado en menos de 10 años, pasando de 4.400€ en el año 2000 a 9.500€ en el 2010 (es preciso señalar que durante este período la población ha aumentado en más de un millón de habitantes).
  • El impacto de la crisis será alto en el sector sanitario, por su volumen y por la desproporción con otros sectores relacionados con el estado del bienestar. Las necesidades en temas relacionados con la dependencia, por ejemplo, son muy elevadas (y mucho peor cubiertas que las necesidades sanitarias).
La solución requerirá ajustes drásticos encaminados a aumentar la productividad. En una conferencia reciente (Ajuste fiscal y reforma del sector público en España: ¿Tensión productiva oimproductiva?), también en ESADE, impartida por el profesor Koldo Echevarría, ponía de manifiesto que las horas trabajadas en el sector público era muchos más bajas que en los países de la UE, que estas horas habían descendido respecto al 2000, y que, por tanto, la productividad del sector público también era baja.

Así, el objetivo prioritario se centra en el aumento de la productividad, que coincide con el informe Physicians Future que comentaba a finales de mayo: habrá que hacer más con menos.

lunes, 31 de mayo de 2010

Sobre la crisis

La “crisis” va a ser el tema obligado de muchas conversaciones durante una buena temporada. Los vaticinios más pesimistas pronostican que la crisis será larga y que afectará profundamente a las organizaciones.

Manuel Castells en un artículo reciente en La Vanguardia, titulado ¿Salir de la crisis? , propone implementar estrategias para aumentar la productividad en el sector público (especialmente en la sanidad), con tres objetivos: costes menores, calidad y competitividad. Para ello es preciso promover la innovación tecnológica y organizativa.

Ahí viene el gran dilema: ¿se podrá innovar si recursos económicos? Andreu Mas-Culell, economista prestigioso y secretario del Consejo Europeo de Investigación (ERC), es realista y pronostica recortes en los presupuestos de investigación y sugiere:
  • Consolidar lo que funciona bien.
  • Ser selectivos en la financiación y apostar decididamente por la excelencia.
  • Son imprescindibles los acuerdos entre el sector público y el privado.

En cualquier caso, y como señala el editorial Fear returns, del último número de The Economist , la salida de la crisis requiere estrategias financieras, pero también una reforma estructural profunda. Al final de esta crisis, que no ha generado en absoluto el sistema sanitario, es posible que los cambios que se hayan generado nos hagan irreconocibles desde la perspectiva actual. Sin dramatizar, y parafraseando a sir Winston Churchill, son tiempos de sangre, sudor, lágrimas….y mucho trabajo.

lunes, 13 de abril de 2009

El libro negro de los hospitales...franceses


Hay libros que se leen de un tirón. Esto es lo que me ha ocurrido con el libro titulado Le livre noir des hôpitaux, de tres periodistas franceses del semanario Le point (F. Malye, P. Houdarty J.Vincent). Estos periodistas publican desde 1995 informaciones sanitarias, como el Palmarés anual de los mejores hospitales franceses.

Al analizar la situación de los hospitales franceses destacan estos puntos (según el ordende los capítulos):

  1. Precariedad laboral. La distribución de médicos no es homogénea y en muchas zonas deben contratar "interinos" (los autores les llaman "mercenarios") a través de empresas especializadas.

  2. Efectos adversos. No hay cultura de la seguridad clínica. Una parte de los efectos adversos se relaciona con problemas organizativos. No se aborda adecuadamente el problema de la infección nosocomial (limpieza, esterilización, prácticas clínicas eficaces como el lavado de manos...)

  3. Se presta pooca atención a los médicos enfermos.

  4. Poca transperencia en los resultados. No se puede acceder fácilmente a las cifras de mortalidad por centro...

  5. Todos los hospitales no pueden hacerlo todo. Se pone en evidencia el impacto del volumen de actividad y los resultados. Los autores ponen de manifiesto que muchos centros tienen una actividad quirúrgica insuficiente para garantizar la calidad. Se da la paradoja del interés por la cirugía (aunque el volumen sea insuficiente) y el poco interés por la geriatria (aunque en la comunidad donde se ubica el centro sea la necesidad más importante).

  6. Respuesta a los efectos adversos. La poca cultura sobre la seguridad clínica también se traduce en malas respuestas ante accidentes o errores evidentes.

  7. Gestión. Hay un alto grado de recambio de gestores, por lo que hay pocos planes estratégicos a medio/largo plazo, No se aborda el problema de la productividad de los centros. El tiempo de trabajo médico no se refiere únicamente a la presencia, hay que considerar la actividad realizada. La actividad podría ser teóricamente mayor dado que una parte muy importante de los recusos (muy caros) están infrautilizados (quirófanos...). Los autores sostienen que en los hospitales "los médicos hacen lo que quieren".
  8. Déficit económico: por mala previsión del desarrollo de la competencia de los hospitales privados, mala gestión de las sustituciones, mala planificación de obras o, directamente, por malversación por parte de los directivos...

  9. Enfermería. No se reconoce el trabajo de enfermería. Por otra parte consideran que no es buena la separación de las cadenas de mando entre médicos y enfermeras.

  10. Salarios: el poroblema de la actividad privada dentro de los hospitals publicos. Este problema es característico de la organización sanitaria francesa, pero pone de manifiesto el problema de los salarios.

En fin, los autores se refieren a los hospitales franceses...