sábado, 5 de diciembre de 2009

El índice llama la atención

Colas para ver un solo cuadro. Se trata de la exposición excepcional en Milán del cuadro San Giovanni Battista, de Leonardo da Vinci. Este cuadro, tras diversas peripecias, se conserva en el Louvre de París. Con el efecto sfumato Leonardo difuminava los contornos de las figuras, de manera que conseguía un efecto vaporoso y de una cierta imprecisión.



El cuadro es impresionante. En una pequeña sala, únicamente cuatro o cinco personas pueden contemplarlo simultáneamente. La figura ambigua (asexuada) y la mano con el índice señalando a lo alto. Al final el resumen del cuadro es una mirada enigmática y un índice. Es lo esencial. Todo lo demás es supérfluo.

Me quedo con el índice. Con el poder del índice como imán. En el cuadro de Leonardo se destaca lo importante y el resto se difumina (sfumato) o se oscurece, sin desaparecer. En el cuadro, el conjunto es imprescindible. Pero lo más importante resalta rotundamente, sin ambigüedades.

Cunado tenemos cincuenta indicadores para "seguir" la actividad asistencial seguramente necesitamos el "índice del San Giovanni". Podemos (debemos) perseguir la visión amplia y global y, por lo tanto, es razonable velar por la adecuación del conjunto. Pero NO debemos olvidar lo importante. Y, a menudo, lo realmente importante son dos o tres acciones.

El índice realmente es un imán para llamar la atención sobre lo importante (aunque, a veces, señalar incomode a más de uno)

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