Mostrando entradas con la etiqueta recorte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta recorte. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de marzo de 2011

Value for money

Diario Médico se hace eco de la conferencia La reforma de la sanidad. La bolsa y la vida. Aportaciones de la economía de la salud al abordaje de los problemas sanitarios que el profesor Vicente Ortún dio en la sede del Institut d'Estudis Catalans, de Barcelona (es posible que en los próximos días se tenga acceso a la conferencia completa). El titular de DM es muy expresivo: "Sin la complicidad de los clínicos no habrá recortes". Ortún propone "dejar de financiar fármacos ineficaces o tóxicos, una cápita en AP, una agencia de evaluación independiente, paralizar inversiones y concentrar la oferta asistencial".

Es una puntualización razonable, que Keith Young ya sugería en
1973 : It is the responsibility of everyone working in the health service to ensure that the country gets the best value for its money. Quizás el punto clave está en una palabra: "recorte". La primera impresión al oír la palabra "recorte" es que "me quitan algo que tengo para utilizarlo de una manera distinta a los fines iniciales". Pero lo que realmente ocurre no es un "recorte" sino una "insuficiencia". No habrá suficiente dinero para hacerlo todo. Habrá que escoger y, algunas cosas, no se podrán hacer. El concepto clave puede ser el "value for money" que no significa, únicamente, ser eficientes, sino obtener el máximo rendimiento del dinero disponible.

Abel-Smith en un artículo de
1974 (Value for Money in Health Services) se pregunta sobre los factores que tienen impacto en la oferta y la demanda en un contexto no regulado:

  • La oferta de camas influye sobre la demanda.
  • El mercado no regulado conduce a deficiencias en calidad: cirugía innecesaria, mala prescripción de fármacos, habilidades y conocimientos insuficientes…
  • No hay garantías de distribución homogénea de los profesionales.
  • El médico se entrena para "comprar lo mejor" no para realizar la "mejor compra posible".
  • En un contexto no regulado es difícil que exista la "conciencia de coste".
El "value for money" pretende conseguir "la máxima calidad sin aumentar los costes" y esto es imposible sin la participación del médico.

Y para complicarlo un poco más, en la revista Annals of Internal Medicine del 1 de febrero se ponen límites al uso del "value for money": en ocasiones las evidencias son limitadas, cuesta contar realmente los costes o identificar el umbral a partir del cual hay beneficios y, especialmente, cuesta aplicar el "value for money" en contextos que no están acostumbrados a decir "no", a pesar del incremento continuado del gasto. En cualquier caso, la realidad superará a la "academia".
.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Sostenibilidad financiera

Antares Consulting ha hecho público un interesante documento en el que define diez estrategias para superar la crisis: Sostenibilidad financiera del sistema sanitario.

El punto de partida es la crítica a las soluciones gubernamentales que únicamente se basan en el “recorte” (fármacos, sueldos…) y no en la “reforma” en profundidad del sistema sanitario. Las soluciones no deben ser inespefícas, sugiere el informe de Antares. Muy al contrario, las soluciones deben relacionarse directamente con las causas del incremento del gasto. Los autores del estudio identifican cuatro grandes causas:


  1. Incremento del gasto relacionado con las tecnologías médicas médicas [TM] (las TM pueden explicar entre un 33 y un 50% del gasto sanitario).
  2. Incremento de la inflación sanitaria.
  3. Incremento de la utilización de servicios.
  4. Ineficiencias del sistema

Está claro que la primera medida propuesta se relaciona con la racionalización de las tecnologías médicas. Las nuevas indicaciones (con una eficacia a veces basadas en pruebas poco concluyentes) amplía la población potencialmente beneficiaria y muchas veces es más adictiva que sustitutiva. No veo resistencias formales a este proceso (aunque seguramente en la práctica puede ser más difícil de implementar de lo que parece, tanto por la presión de la industria como por la fuente de incremento del ego que representa “ser el primero en…”).

El segundo grupo de propuestas es más difícil de asumir. Racionalizar el co-pago de los fármacos no parece imposible (es decir, no parece imposible eliminar uno de los últimos vestigios del sistema de seguridad social que diferencia a los que trabajan de los que no, sin tener en cuenta la renta). Pero “aumentar la productividad” es otro tema. Puede hacerse de dos maneras:

  • Hacer más con los mismos (trabajar más horas).
  • Hacer lo mismo con menos (es decir, reducir personal).
Aunque los retos del futuro nos llevarán inexorablemente a ” hacer más con menos”. Este es uno de los núcleos duros del problema. Y el informe lo explica ampliamente.

Las soluciones para reducir la utilización de servicios quizás minimizan un poco el uso intensivo de TIC’s. Aunque hablan de las TIC’s en las soluciones relacionadas con la cuarta causa, quizás habría que insistir en un concepto básico: “el objetivo es reducir visitas (presenciales) y aumentar los contactos (virtuales)”.

Finalmente la respuesta a las ineficiencias del sistema pasa por la concentración de servicios, la reordenación del terciarismo, las intervenciones para mejorar la seguridad clínica y las TIC’s. Pero el elemento clave es la concentración de servicios, no sólo de los servicios “centrales” sino de todos los servicios clínicos que no sean “generales”. El número de actos y la distancia al centro de referencia nos indicaran el camino a seguir en la línea de la concentración. La concentración de servicios clínicos (por ejemplo, el servicio de urgencias o las endoscopias) tiene un impacto inmediato sobre la organización del conjunto del hospital. La atención urgente, por poner un ejemplo, no se debe ofrecer en su totalidad necesariamente en el mismo sitio. Algún servicio de urgencias puede cerrar a las 22 h. (por lo menos parcialmente) y, a partir de esa hora, la atención urgente puede asumirse en otro centro. Las necesidades de médicos de guardia (y la composición de los equipos asistenciales en hospitales medios y pequeños) cambian significativamente bajo el paraguas de la concentración. Algunos servicios especializados no tienen sentido si no es desde la perspectiva territorial (que es otra manera de concentrar). Además, con este tipo de acciones no se recorta la oferta (la atención urgente o la atención especializada) simplemente se redirigen los flujos.

No es fácil, pero algunos escollos como la productividad o la concentración no deben rodearse, es preciso hacerles frente directamente y con decisión.

El “recorte” duele e irrita y, además, resuelve poco (o casi nada a largo plazo). La reforma puede ser dolorosa, pero seguramente es la única posibilidad de supervivencia a medio y largo plazo.