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lunes, 16 de julio de 2012

El aprendizaje de la transparencia

Hay valores ampliamente aceptados: la sinceridad, la veracidad, la honradez... aunque en la práctica los límites a veces son difusos. El fenómero Facebook ha puesto sobre la mesa la definición de mucos de estos límites. La transparencia cuestiona los límites (o los elimina). Hay un cambio significativo sobre el concepto de "público" y "privado". En Facebook todos pueden saberlo todo de todos.  Los nativos digitales no se plantean estas dudas, crecen en este contexto aunque todavía no queden claras las consecuencias (que impacto puede tener la foto de una fiesta subida de todo en los criterios de selección para un trabajo dentro de diez años?). No estamos “entrenados” (todavía) para esta transparencia.

Cassidy señalaba hace años que una de las tensiones más importante se refiere al deseo de tener acceso a toda la información, pero a la vez controlar toda la información que se refiere a nosotros. ¿Es una fantasía?  ¿Saberlo todo es conocer más? Datos sin discusión no siempre generan conocimiento (o mejor dicho, raramente se genera conocimiento a partir de datos sin debate). ¿Hasta qué punto la transparencia no es una manera de ser exhibicionista? Quizás a través de Facebook nos damos cuenta del papel cada vez más activo que juegan las personas (las opiniones de las personas). Vale la pena leer el libro de David Kirkpatrick titulado “El efecto Facebook”.

El mundo de la salud no puede mantenerse al margen del tsunami de la transparencia. A raíz de la investigación sobre el elevado procentaje de muertes en niños que se sometían a cirugía cardíaca en la Bristol Royal Infirmery, el debate sobre la necesidad de transparentar los datos de los resultados clínicos se intensificó. La respuesta de los cirujanos cardíacos fue rotunda: optaron por publicar abiertamente los datos sobre mortalidad de los diferentes procedimientos (en este link pueden verse datos del 2008-2009). Es necesario publicar los datos de los resultados obtenidos por todas las organizaciones sanitarias por dos motivos: la publicación de los datos mejora los outcomes y, además, es un derecho de la ciudadanía para poder escoger. Dr Foster Intelligence, un proyecto impulsado por el Deparamento de Salud británico,  publica anualmente el Good Hospital Guide, con resultados por centro.

Estamos en una fase de aprendizaje. Debemos aprender a interpretar la transparencia y a valorar los límites de la variabilidad: la variabilidad forma parte de la vida (y desde un punto de vista darwiniano, la variabilidad es la garantía de la supervivencia).  Pero el proceso debe ser rápido y decidido.

En esta línea, el Departament de Salut ha publicado el Cuarto informe de la Central de Resultados, en el que se agrupan datos sobre los resultados obtenidos por los hospitales de la red pública catalana. Los datos se agrupan en cinco apartados: atención centrada en el paciente, efectividad clínica, eficiencia, sostenibilidad e investigación y docencia. Muchos de estos datos ya eran públicos (total o parcialmente) pero la agrupación y la visión global les dan mucho más sentido. En algunos sectores sanitarios ha despertado un cierto recelo la publicación de estos datos. El primer argumento, naturalmente, siempre se orienta a "matar al mensajero": dudas sobre la calidad de los datos. Pero la discusión no está en el porcentaje o la décima más o menos. El debate debe centrarse en la transformación de la atención sanitaria que se presta a la ciudadanía. La información abierta es una herramienta de futuro en este proceso de transformación.

jueves, 12 de enero de 2012

Prof. Albert Oriol Bosch


Ayer asistí a la entrega de los premios a la calidad en sanidad que anualmente organiza la Fundación Abedís Donabedian.

El premio "Homenot" se concedió al profesor Albert Oriol Bosch y a la Dra Angela Coulter. Tal como señala la FAD en su pàgina web: "El calificativo de HOMENOT lo utiliza el insigne escritor Josep Pla (1897-1981) para significar a una persona de carácter especial y de marcado carisma". El profesor Albert Oriol ha sido catedrático de Endocrinología experimental, decano, director general y director del Institut d'Estudis de la Salut, entre otros múltiples cargos públicos. Siempre ha mostrado un interés por lo reflexión profunda alrededor del ejercicio profesional y la formación médica (es el Presidente de la Fundación Educación Médica).

Mi primer contacto con el profesor Albert Oriol fue un dia del mes de julio de 1971 cuando asistí a una de sus clases que servía como prueba de selección para acceder a la Facultad de Medicina, de la Universitat Autònoma de Barcelona (aquel año las pruebas de acceso consistían en asistir a cinco clases y resumir sus contenidos, además de responder a un examen test sobre la misma). El Prof. Albert Oriol habló del circuito de retroalimentación negativo (el circuito del water, dijo). Desde entonces he tenido contactos más o menos frecuentes con el prof. Albert Oriol, però nunca he tenido relaciones laborales o académicas formales con él. Sin embargo, cada vez que hablas con él aprendes: un libro, un comentario, una sugerencia... Los maestros de verdad tienen muchos más alumnos de los que ellos se creen.

En estos actos sociales de entrega de premios suelen repetirse discursos rutinarios. Pero en este caso quiero resaltar dos ideas que me interesaron. Albert Oriol, en el discurso de agradecimiento insistió en un hecho fundamental: si alguna persona alcanza méritos que generan reconocimiento debe aceptar que raramente lo ha conseguido solo. Y Albert Oriol reconoció a la família, a los maestros, a los alumnos y a los amigos. El Alcalde de Barcelona, Dr. Xavier Trías, hizo un buen discuros en el que resaltó tres cualidades del Prof. Albert Oriol:
  • Conocimiento (conocimiento científico y humanístico).
  • Actitud
  • Sentido del humor.
Al final el prof. Albert Oriol dijo que aprovechaba el acto para "despedirse de la vida pública". Espero (deseo) que sea unamentira piadosa.


El otro "homenot" fue la profesora Angela Coulter (en este caso la feminización del aprelativo "homenot", en catalán, no es políticamente correcta). La Prof. Coulter hizo un discurso breve, muy centrado en el paciente. Destacó tres titulares:
  1. Los pacientes pueden hacer más para ayudar a los pacientes a "ayudarse a sí mismos".
  2. Los pacientes toman decisiones sobre sí mismos de una manera efectiva.
  3. Los pacientes juegan un papel clave en la mejora de la calidad.
Dos buenos ejemplos.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Pacientes en la red

La empresa Rusell Herder, dedicada a la prospectiva de mercados ha publicado un breve informe sobre el uso de internet que hacen los ciudadanos en temas relacionados con la salud: Seeking Social Solace. How Patients Use Social Media to Disclose Medical Diagnoses Online.  Algunos de los puntos que me han interesado son los siguientes:

  • El 80% de los usuarios de internet realizan búsquedas relacionadas con la salud.
  • El 51% de los comentarios se hacen en blogs
  • Se hacen más comentarios en días laborables (se supone que los comentarios se hacen inmediatamente después del diagnóstico.
  • Los temas que se comparten con más frecuencia son los relacionados con el impacto de la enfermedad (o simplemente la necesidad de expresarse) que los que se refieren a aspectos técnicos.
Los temas más frecuentes son:
  • Cáncer (40%)
  • Diabetes (16%)
  • Fatiga crónica (10%)
  • Artritis (7%)
  • Déficit de atención e hiperactividad (7%)
  • Asma (5%)
  • SIDA (5%)
  • Enfermedades de transmisión sexual (5%)
  • Enfermedades cardíacas (2%)
  • Epilepsia (2%)
  • Alzheimer (1%)
La frecuencia de consultas no se relaciona exactamente con la frecuencia de las enfermedades. Tema para darle un par de vueltas.

¿Qué deben hacer las organizaciones sanitarias?

Las organizaciones sanitarias deben plantearse los contenidos que ofrecen en la red y la accesibilidad a los mismos. La pregunta importante es "ofrezco lo que tengo" o "ofrezco lo que se necesita"
  • Proveer el tipo de contenidos que se solicitan (por si el paciente desea utilizarlos)
  • Garantizar el acceso cuando se necesita (inmediatamente después del diagnóstico)
  • Reforzar y capacitar las redes de soporte.
  • Cuidar lo que se dice y, sobre todo, la manera como se dice.
  • Ocuparse de proveer contenidos sobre problemas clínicos muy frecuentes pero con poco impacto relativo en la red (como por ejemplo el cáncer de próstata o el cáncer de pulmón).
  • Tener claros los límites en la relación entre pacientes y profesionales en la red.
Los dos últimos puntos me parece interesantes. Las organizaciones sanitarias sensibles a los problemas de los pacientes podrían generar contenidos en temas relevantes y pobremente tratados en la red. Esta es una forma de centrar la atención en las necesidades de los pacientes.

Por otra parte, un tema que debe pensarse con calma es el grado de relación en la red de los pacientes con los médicos y los profesionales sanitarios que les atienden. Aquí pueden plantearse problemas éticos alrededor de la confidencialidad o de sesgos en el abordaje de los problemas clínicos. 

La Dra. Keely Kolmes es una psicóloga de San Francisco que trabaja intensamente en los aspectos éticos de la relación a través de internet entre los pacientes y los profesionales que les atienden. En este documento dirigido a los pacientes deja clara su posición al respecto: My Private Practice Social Media Policy. Además, ofrece una buena recopilación de artículos sobre el tema.


jueves, 25 de agosto de 2011

Producto vs Servicio (2) :las anulaciones

A primeros de agosto, en un gran hospital metropolitano. Asisto como espectador a una conversación telefónica. Una secretaria habla con un paciente.
- Tiene cita para el 10 de agosto para hacerse pruebas. Pero no le pueden hacer la prueba ese día.
- ,,,
- ¿Le va bien venir mañana a primera hora?
- ...
- Bien, pues le daré cita para el 31 de agosto, a la misma hora que tenía.
- ...

Naturalmente no tuve acceso a las respuestas del paciente ni ha su reacción ante la noticia del cambio de día. Muy a menudo estos cambios se realizan de una manera inconsciente. Cambiar una día de visita puede tener mucha consecuencias.
  1. Alteración de la organización personal y familiar. Para acompañar a un paciente alguien de la familia debe pedir permiso para ausentarse del trabajo o algún familiar debe desplazarse para cuidar al miembro de la familia que se queda en casa, o el propio paciente ha pedido un día festivo, o alguien ha cambiado la fecha de un viaje.... Una visita es muy importante, pero no es la única actividad que debe realizar el paciente (y quizás no es la más prioritaria). Además demuestra por enésima vez que pensamos poco en el tiempo del paciente.
  2. Impacto asistencial. En algunos casos se programa un bloque de exploraciones en un mismo día con el fin de tener los resultados en la visita inmediatamente posterior. No es infrecuente que se anule una de las pruebas sin tener en cuenta el conjunto de exploraciones. Pueden ocurrir diversas cosas: que el paciente tenga que ir al hospital dos o tres veces, que al final quede pendiente una de las pruebas (y por lo tanto si no se cambia la visita posterior, ésta no servirá para nada) o, incluso, que alguna no sirva si no se relaciona con las anteriores. Una organización adecuada debería evitar estas situaciones, pero los silos tienen estos inconvenientes.
  3. Riesgo para el paciente. No es infrecuente que tras una anulación al paciente se le vuelva a citar en el próximo "hueco", que puede ser semanas o meses después. Esta decisión la toma el personal administrativo, obviamente sin ningún criterio clínico. Una "máquina" le dice al paciente, sin escuchar sus razones, que la visita prevista se retrasa unos meses. En caso de anulación se debería proponer una fecha n los próximos días, no en las próximas semanas o meses.
Las anulaciones no se consideran un ejemplo de mala calidad asistencial. Anular una visita programada, en el fondo, es mantener la asimetría en la relación con el paciente. Hay alguien que tiene la sartén por el mango y decide unilateralmente.

Nuevamente confundimos el producto con el servicio. El producto son las pruebas, pero lo que quiere el paciente es el servicio (es decir, el impacto de los resultados de las pruebas en las decisiones que tomará su médico).

jueves, 28 de julio de 2011

Producto vs Servicio (1)

Servicio de Urgencias de un hospital. Mediodía de un día laborable. Acude un paciente por un problema facial que se resume en: perdida de las arrugas de la mitad de la frente izquierda, no puede cerrar totalmente el ojo izquierdo y desvía la comisura bucal a la derecha. En menos de un par de horas le realizan una analítica básica y un médico le explica con precisión que padece una parálisis facial periférica. Muy buenas explicaciones según reconoce el propio paciente. Inicia tratamiento y le dan hora para una visita de control en consultas externas.

Sale del hospital casi a las cinco de la tarde!!!

Después de la visita ha estado pendiente del informe de alta. Diversas excusas: cambio de turno de enfermería, el médico ha ido a comer...

Buen producto, mal servicio! Un buen producto (el diagnóstico y la explicación9 con un mal servicio (el tiempo de espera). Buen producto con un mal envoltorio y lo grave es que el envoltorio tiene un coste mínimo.
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domingo, 19 de diciembre de 2010

Serenidad

Acabo de leer el último libro del professor Ramon Bayés. Es una especie de "síntesis" de una vida profesional. Es excelente e imprescindible! El tema central es sobre la importancia del tiempo. El tiempo del paciente, naturalmente. En definitiva, la espera a la que sometemos al paciente es una de las fuentes de sugrimiento más importantes (y parcialmente evitable).


Al final del libro, la bibliografía recoge los artículos y libros básicos para todo profesional sanitario.

miércoles, 16 de junio de 2010

Y Google, ¿cómo lo haría?

Jeff Jarvis escribe un blog muy reconocido sobre la red y el periodismo digital. Además es autor de este libro:
Este libro de Jarvis me parece que ofrece mucha luz sobre un tema clave: la atención centrada en el cliente (del paciente en el caso de la atención sanitaria). Nadie está en contra (naturalmente) de defender la "atención centrada en el paciente" pero, a veces, cuesta ver como se impregna la práctica asistencial de esta actitud.

Las empresas pueden ser mejores cuando ceden el control a sus clientes y a partir de esta premisa el autor define la...

Primera ley de Jarvis:
  • Existe una relación inversa entre el control y la confianza. Entrega el control a las personas y ellas lo utilizarán. No lo hagas y nos perderás.

El paradigma de Jarvis es el “enlace”, el trabajo en red. Nadie lo sabe todo ni lo sabe hacer todo. Hay que dedicarse a lo que sabemos y enlazar el resto. El enlace lleva a valorar el propio trabajo, a la calidad y a la colaboración: “cuantas más conexiones existen más valor tienen” (p. 44). Esta filosofía nos lleva al concepto de plataforma “...si no eres una plataforma, te convertirás en una commodity”(p. 54).

A nadie le gustan los intermediarios, por lo que el enlace y la plataforma son las alternativas. Y detrás los dispositivos asistenciales, por si hace falta. El ciudadano que tiene el poder sobre su salud debe disponer de los elementos para escoger. Todo se basa en la confianza.... “la confianza se gana con dificultad y se pierde con facilidad (p. 118)...

Algunas recomendaciones sencillas referentes a Google, pero que pueden extrapolarse al mundo sanitario:

• La primera respuesta es escuchar antes que hablar.
• Querer equivocarse es la clave de la innovación (p. 129).
• Todo lo que digas puede ser buscado (p. 136): Ética de la transparencia.
• Lo rápido es mejor que lo lento (p. 143)
• Internet ha hecho que pierdas el control de tantas cosas... (p. 148)
• Google es la herramienta más poderosa que pueda ser utilizada por cualquiera sobre la Tierra: información accesible.
• Lo sencillo es poderoso (p. 159)

Repito las palabras clave: escuchar, innovación, transparencia, rapidez, sin control, información accesible y sencillez.

¿Qué más viene de Google?

  • Estética de la simplicidad .
  • Apertura.
  • Más respeto hacia lo pequeño y extraño (long tail).
  • Uso sensato del poder.
Estamos creando un mundo en el que cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singular que sea, sin miedo a ser coaccionado al silencio o la conformidad (p. 319). Google puede hacer muchas cosas.

En muchas circunstancias hay que nadar "contra-corriente" para conseguir innovaciones que cambien de paradigma. Pero en estos momentos cuesta tanto entender el mundo sin tener en cuenta "Google"...
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miércoles, 13 de enero de 2010

Hospital para los pacientes

En el suplmento Cultura/s de La vanguardia publican un artículo de Oscar Tusquets sobre el diseño de los establecimientos sanitarios. Algunos punts del artículo son elementos a tener en cuenta si hablamos de "atención centrada en el paciente".

  • los "palos de suero" son un "artilugio humillante"
  • el hospital gélido "hace lo posible para distanciarse del calor y del confort del hogar".
  • la razón de ser de los hospitales son los pacientes, no los profesionales.
  • habitación minimilasta.
  • sofá de skai
  • ventana alta ("que no permite suicidarse pero tampoco ver el jardín")
  • la "batita absurda": "batita invertida que le obliga a ir mostrando el culo a los visitantes".

No costaría mucho "centrar" ese hospital en el paciente.

lunes, 19 de octubre de 2009

Atención (des)centrada en el paciente (2)

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En el último número de SEPAR Visión aparece un artículo (página 8) sobre "Atención (des)centrada en el paciente".
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sábado, 5 de septiembre de 2009

Atención (des)centrada en el paciente

Hace años leí un libro que me impresionó mucho: Patients first de William J Leander. El autor sostiene que la compartimentalización de los hospitales es una de las causas más importantes de la ineficiencia y del mantenimiento de una organización alejada de las necesidades reales de los pacientes. Esta compartimentalización se explica por el hecho de que se han llevado al extremo tres estrategias organizativas:
  1. Centralización: aleja al paciente del lugar de atención y requiere programación y coordinación.
  2. Fragmentación: el funcionamiento en pequeñas unidades muy especializadas requiere un esfuerzo suplementario para programar en el “lugar oportuno”.
  3. Espacialización: la especialización del staff compartimentaliza todavía más. U no solo los médicos, todos hemos visto en los hospitales que, al requerir al un celador el traslado de un paciente alegue que no puede hacerlo porque él es el “celador de quirófano”.

El resultado más explícito de este problema, y es un dato que repito a menudo, es que al cuarto día de estar ingresado, un paciente entra en contacto con más de 60 profesionales sanitarios.

En un artículo del The New York Times se hacen algunas reflexiones alrededor de las consecuencias de transferir pacientes complejos. Cuando intervienen tantos profesionales transferir un paciente es un acto crucial. Los pacientes con enfermedades crónicas llegan a visitar hasta 16 médicos distintos en un año, por ejemplo.

En el artículo se pone de manifiesto que los médicos no le damos importancia a este acto de transferir un paciente para completar los cuidados (en cambio las enfermeras si que dedican tiempo y lo hacen de una manera sistemática). Los médicos solemos intercambiar la información sobre un paciente en el último minuto y con prisas.

Stephen J Spear, en un interesante artículo titulado Fixing Health Care from the Inside, Today (publicado en el número del mes de septiembdre de 2005 de Harvard Business Review) sugería que una de las explicaciones de los problemas de la organización hospitalaria era que las actividades se organizaban por funciones y si la coordinación falla el proceso se interrumpe. Organizarse por funciones no es la mejor forma de atender las necesidades del paciente. En el fondo se corre el riesgo de transferir la coordinación al propio paciente. La organización por funciones, en el fondo es una especie de atención descentrada en el paciente… y tanto que hablamos de la atención “centrada” en el paciente!

miércoles, 1 de julio de 2009

El nuevo modelo de paciente

La Dra. Ma Dolors Navarro, de la Fundació Josep Laporte, describe el nuevo modelo de paciente. Es muy importante considerar el impacto de la llamada "transición educativa":

  • Personas mejor informadas.
  • Acceso a mayores fuentes de información.
  • Consideración de la salud como un bien individual
  • Cultura de derechos del consumidor.
  • Intermediación / Asociaciones de pacientes.

En el nuevo modelo de paciente el componente técnico se da por supuesto y se trata de considerar los elementos del componente afectivo de la relación médico/paciente:

  • Humanidad
  • Interés
  • Contacto visual
  • Palabras de ánimo
  • Sentirse escuchado
  • Respeto a la intimidad
  • Confianza
  • Trato

La satisfacciçon del paciente respecto a la comunicación con el médico puede valorarse. Un aspecto muy importante es preguntar directamente al paciente sobre sus preocupaciones y prioridades, por lo que hay que tener en cuenta:

  • Acceso
  • Acogida (relación con el médico)
  • Aspectos psicológicos y emocionales.

Por todo esto es muy importante promover la participación precoz de los pacientes en el momento de elaborar protocolos o documentos informativos. Los pacientes tienen un papel como "maestros".

Tendencias.

  • Del paciente pasivo se pasa al paciente activo.
  • Incremento continuado del acceso a la información.
  • De la información en papel se pasa a la información electrónica.
  • Necesidad de profesionales cercanos.
  • Participación del paciente.

sábado, 23 de mayo de 2009

Atención centrada en el paciente, ¿sin límites?

Donald M Berwick, presidente del Institute for Healthcare Improvement y profesor de la Harvard School of Public Health, ha publicado un artículo provocativo en la revista Health Affairs referente al concepto de “atención centrada en el paciente”: What ‘Patient-Centered’ Should Mean: Confessions Of An Extremist

Berwick sostiene que los sistemas sanitarios occidentales son poco respetuosos con el paciente, lo infantilizan y, en la práctica, no le dejan escoger. En la sociedad se produce un fenómeno imparable de transferencia de poder del proveedor al consumidor. En el ámbito sanitario esta transferencia de poder también se dá: desde el médico (o del profesional sanitario en general) al paciente. Algunos sostienen que esta transferencia de poder debe realizarse desde el hospital hacia la atención primaria, pero esto es ver las cosas desde la perspectiva (o los deseos) de (algunos) profesionales, no necesariamente desde la perspectiva del paciente.

El debate está entre el consumerismo radical ("el cliente siempre tiene razón") y el profesionalismo (“algunos pacientes toman decisiones que no les benefician”).

Entre estos dos extremos hay posiciones de compromiso como la cooperación (partnership), el respeto o compartir responsabilidades. Pero Berwick afirma que el problema no es el “apaño” (buscar mejoras del sistema sanitario) sinó reconocer que "el chasis está roto” (es decir, los fundamentos del sistema sanitario actual se han roto y no son útiles para dar respuesta a las necesidades de los pacientes)

En esta nueva dimensión, la autoridad no la tiene la profesión, la tiene el paciente. Además, el paciente (el cliente) quiere la excelencia, por lo que también determina el criterio de calidad de la asistencia. Bajo este paragüas de la atención centrada en las necesidades del paciente podemos identificar tres principios:

  • Las necesidades del paciente van por delante.
  • Nada referente a mi (referente al paciente) sin mi.
  • Cada paciente es un “paciente único”.

Todo esto nos lleva a considerar algunos aspectos prácticos del concepto de “patient-centered care”:

  • No hay restricción de visitas en los hospitales.
  • Los pacientes deciden que comen y como se visten (si lo permite su estado de salud).
  • Los pacientes y sus familiares participan en el pase de visita.
  • Los pacientes y sus familiares participan en el diseño de los planes asistenciales.
  • La historia clínica pertenece al paciente.
  • Los programas quirúrgicos deben minimizar los tiempos de espera.
  • Los pacientes capaces de auto cuidarse lo deben continuar haciendo.

No costaría mucho asumir estos puntos de vista. Nosotros mismos, los profesionales sanitarios, los exigimos en los otros ámbitos de relación con la Administración o la prestación de servicios. Sin embargo, el mismo Berwick reconoce que hay algunos puntos críticos, especialmente uno, que incomoda los médicos:

¿Qué hacer cuando los pacientes nos piden que tomemos decisiones al margen de las evidencias?

Cuando un paciente insiste en que le hagamos un TAC aunque no esté indicado, por poner un ejemplo. Berwick sostiene que ante la duda hay que dar respuesta a la demanda del paciente. Matiza algo (poco) y acepta que cuando el paciente pide pruebas innecesarias la única alternativa es el diálogo.

En este sentido tampoco debe hablarse de incumplimiento de la prescripción. Antes de identificar a un paciente como “no cumplidor” (de una manera peyorativa) deberíamos analizar las causas por las que el paciente ha tomado una decisión contraria a la indicación médica.

Esta posición de Barwick puede verse como una defensa clara del consumerismo. Dos apuntes para reforzar las prevenciones respecto al consumerismo: las decisiones médicas tienen impacto social (aunque es difícil gestionar las necesidades sociales a partir de decisiones individuales) y es poco gratificante para el médico tener la sensación que centrar las decisiones en las necesidades del paciente es ir siempre “contra” las preferencias y las necesidades del propio profesional.

En un editorial de The Lancet se hacía énfasis en la necesidad de organizar la atención sanitaria alrededor de las necesidades del paciente. El elemento clave era garantizar la capacidad de elección por parte del paciente (por lo tanto con transparencia, información, accesibilidad, etc...) y la barrera más importante en esta dirección eran los intereses de los propios médicos.
¿El futuro se plantea en el marco del consumerismo sin límites? ¿La atención sanitaria será como ir al supermercado? El editorial de The Lancet no da respuestas afirmativas.... pero tampoco lo niega categóricamente: el consumerismo “a pelo” no mejorará el sistema sanitario, pero profesionales y pacientes deben escucharse mutuamente.

¿Dónde está el límite entre la autonomía del paciente (el consumerismo) y el profesionalismo (el valor del conocimiento que aporta el profesional)?

Robert M. Wachter és un hospitalista californiano, autor de un libro magnífico: Internal Bleeding, sobre los errores en la práctica clínica.


Wachter, desde su blog, contesta sin rodeos la propuesta de Berwick: sí (sin dudas) a la atención centrada en el paciente, pero esto no significa abandonar uno de los elementos clave de la profesión: capacidad de pensar en los intereses del paciente y actuar en consecuencia. Wachter concluye que, algunos pacientes, para tomar las decisiones adecuadas, necesitan un médico.